




A través de nuestras manos descubrimos el mundo.
Con los estímulos que nos producen los distintos tipos de materiales mandamos a nuestro cerebro señales que nos hacen comprender el mundo que nos rodea: texturas, temperaturas, densidad…
Se favorece además con esta propuesta, la coordinación oculto-manual al realizar movimientos controlados sobre la espuma.
Pero no hay que olvidar que el lenguaje también se desarrolla; expresando sus sensaciones mientras lo realizan.